El Canavese, territorio al norte del Piamonte, se encuentra habitado desde el siglo V a.c., cuando una tribu céltica, proveniente de la Galia, los Salassi, se implantó en la región. A partir del siglo II a.c. inició la penetración romana, destinada a asegurar los pasos alpinos.
Después de la caída del Imperio Romano, el Canavese formó parte de un ducado longobardo y de un condado franco. En la Baja Edad Media el territorio se vio fragmentado entre la dominación de los Obispos de Ivrea, los Marqueses del Monferrato, los Príncipes de Acaja y los Saboya; éstos últimos adquirieron el dominio a partir del siglo XIV. Hacia fines del siglo XVIII los franceses invadieron el Canavese e impusieron las nuevas leyes y las costumbres jacobinas de la revolución provocando la revuelta de la población ya devastada por los numerosos e interminables conflictos. A inicios del siglo XIX la situación se hizo particularmente difícil pues Napoleón después de la victoria de Marengo penetró a Turín provocando la insurrección de los pueblos del Canavese que, no obstante, permanecieron bajo su dominio hasta 1814, cuando entraron nuevamente los Saboya. En el siglo XIX se desarrollaron nuevas industrias y resurgieron el trabajo artesanal y la agricultura, dejando huellas indelebles en el paisaje de la región.
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